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Guillo Vives saca ‘A mi manera’ y se lanza un viaje nostálgico al vallenato

Guillermo Vives, a quien todos conocemos como Guillo, presenta ‘A mi manera’, un álbum donde se mete de lleno en los clásicos del vallenato. No se trata de un proyecto para romper las listas de éxitos con estrategias de marketing, sino de un regreso a sus raíces y a los sonidos que marcaron sus primeros años. Para Guillo, este disco es una forma de volver a esa esencia del Caribe que lo vio crecer.

La historia detrás de estas canciones es pura nostalgia. Antes de vivir en Bogotá, Guillo era ese niño que caminaba descalzo por Santa Marta y se iba en bicicleta al colegio con sus hermanos. Esa vida cambió drásticamente con la separación de sus padres y su mudanza a la capital, un recuerdo que hoy guarda con añoranza y que es una de las claves para entender este álbum.

Un repertorio que mueve el corazón

Para armar este recorrido, Guillo no trabajó solo; se alió con el maestro Carlos Huertas para seleccionar canciones que lleven al oyente por todo el espectro de las emociones, pasando por la alegría, el amor, el desamor y, por supuesto, la nostalgia. En el disco podemos encontrar himnos como Ojos Verdes, Señora, Así fue mi querer, Lejanía y El Nochuelo.

Pero no todo es volver a cantar lo que ya conocemos. El álbum incluye El Callejón, un tema inédito donde Guillo evoca sus vivencias de barrio, la juventud y esos amores platónicos que todos tuvimos alguna vez. El objetivo aquí no es transformar el vallenato ni cambiar su esencia, sino revisitarlo desde su propia sensibilidad para que quienes no conocen estos clásicos tengan la oportunidad de descubrirlos.

El toque diferente: voz y ritmo

Si algo hace que este proyecto se sienta distinto es la voz de Guillo. Mientras que el vallenato suele asociarse con registros agudos, él llega con un barítono. Esa voz más grave le da una calidez particular a las interpretaciones, .

Además, el álbum no se queda solo en el vallenato puro. Para crear una atmósfera más completa, incorporó matices de otros géneros como el bolero, la salsa y los sonidos sabaneros. Lo más rescatable es que el proyecto nació sin la presión de la industria, sin pensar en giras o resultados comerciales, sino movido puramente por el amor al arte y el deseo de que estas canciones se vuelvan parte de la rutina diaria de la gente.

Entre fogones y acordes

Para entender este disco hay que entender la mente de Guillo, quien ha navegado entre la actuación, la gastronomía y la música. Él ve una conexión clara entre cocinar y componer: ambas disciplinas buscan despertar emociones y sentidos. Así como un cocinero puede hacernos recordar la infancia con una sopa que sabe a la de la abuela, un músico logra lo mismo con una melodía que nos transporta a personas o épocas que creíamos olvidadas.

Esa misma obsesión por el detalle y la presentación que aplicó en la cocina, se la llevó a la música. Recordemos que en Gaira Café, el restaurante que abrió en Bogotá en 1998, Guillo hasta tenía su propio espacio de carpintería. Allí creaba soportes artesanales con materiales naturales, como el coco, para presentar arepas de huevo y carimañolas, buscando que lo tradicional se viera distinto sin perder su origen. Esa misma filosofía de equilibrio entre la tradición y la exploración es la que aplicó en ‘A mi manera’, cuidando los arreglos y la intención de cada interpretación.

Al final, Guillo cree que los clásicos guardan historias generacionales que deben mantenerse vivas. Como él mismo dice: “Siempre con un respeto hacia el origen, hacia esa esencia que tiene el vallenato y que no se debe cambiar, pero sí considero que son clásicos que hay que traer otra vez”.

¿Será que el barítono de Guillo es justo lo que necesitábamos para darle un aire fresco al vallenato?

Con información de fuentes públicas, Wikipedia, YouTube, Instagram y TikTok.