Eduardo Blanco se sinceró sobre el sueño frustrado de ser futbolista: “Me arruinaron”

Eduardo Blanco soltó una bomba sobre su infancia y el camino que no pudo tomar. En su visita al programa Almorzando con Juana, el actor reveló que tuvo una ilusión enorme que quedó pendiente por la decisión de sus padres: convertirse en futbolista profesional.
Eduardo Blanco es un actor reconocido que suele mantener su vida privada lejos de los flashes, pero esta vez decidió abrirse y contar cómo sus deseos chocaron con la visión de su familia sobre el futuro.
El sueño en el Club Atlético Platense
Todo empezó cuando Blanco tenía apenas 12 años. En ese momento, el actor vivió en Vicente López y, junto a un grupo de compañeros, decidió ir a probarse al Club Atlético Platense. Según contó, en aquella época el club estaba ubicado donde hoy se encuentra la cancha.
Aunque el deseo de jugar profesionalmente estaba ahí, el actor mantiene los pies sobre la tierra y admitió que no sabe si realmente tenía el nivel suficiente para lograrlo, confesando que le hubiera encantado ser futbolista pero no estaba seguro de si "le daba".
El choque con sus padres y la educación
El problema fue que sus aspiraciones deportivas no encajaban con lo que sus padres esperaban para él. En aquellos años, el marketing de los jugadores de fútbol era muy diferente al actual y existía una tensión fuerte entre el deporte y los estudios. A sus padres no les gustaba que los futbolistas de esa época no siguieran el colegio secundario.
Esta diferencia de criterios hizo que la familia no apoyara su camino en la cancha. Blanco fue tajante al recordar la influencia de sus padres en esa decisión y aseguró que le arruinaron la carrera deportiva.
Un rumbo impuesto y la globalización
El actor reflexionó sobre cómo, en aquel entonces, sus padres simplemente le marcaban el rumbo de lo que no querían, y señaló que en esa época no se sabía si le estaban potenciando otra carrera.
Además, comparó aquel escenario con la realidad actual del deporte. Blanco señaló que hoy todo se potencia gracias a la globalización de la comunicación, lo que permite que los jugadores se vayan a Europa y se conviertan en estrellas de rock o incluso más. Al final, aquel chico que quería jugar a la pelota terminó construyendo su camino en la actuación.
¿Se imaginan a Eduardo Blanco gambeteando en el Platense o el destino ya lo tenía marcado para el teatro?
